CAYÓ OTRO MARATÓN
El maratón es una metáfora de la vida misma, aprendemos a superar obstáculos, cada cual los suyos, los que la vida nos pone, los que nos buscamos o los que nos tocan en suerte, allá cada cual con su credo o su entreno. Y esta lucha por vencer el sufrimiento expone lo mejor que todos tenemos. También la aceptación de que no siempre los vientos soplan a favor.
En esta semana de reflexión como en las elecciones, todos dicen haber ganado; en el cielo en el suelo en cada una de sus cosas, cada uno aprendió su lección, una larga espera, que era un camino, una meta que no es el final de nada, sino un paso más, otro año que superamos el vértigo del día de la prueba, una mezcla de orgullo y de miedo, y ahora que todo sigue rodando, a por el próximo reto.
Y “si eres de aquí”, si perteneces a esta tropa, “corre como los de aquí”, ese fue el mensaje cuartelero que recibí cuando quise entrar en este club de manos de Nano.
¿Y como corren los de aquí?, pues no sabría decirlo sin tomar nada con mucho hielo, se me antoja que una parte de mi cambió, otra aprendió y otra siguió siendo como entré.
Si uno mira para atrás que subidón, la de cosas que han ocurrido en este club, cambios de entrenamientos, nuevas caras, miles de logros, algunas leyendas y otras cosas que se hunden en la memoria, pero un mismo perfil de acogida, una gente grande cuando la conoces, un montón de momentos compartidos, agarrados a las glorias y penurias de maratones y pisotones, pero sobre todo fruto de naufragar y navegar codo con codo por el infierno del asfalto.
A veces he oído que el maratón coloca a cada cual en su sitio, no me gusta esta acepción que habla de castigo y pagar por culpas, porque cada cual aprende su lección, que sólo uno conoce, cada cual tiene derecho a sus sueños y sus desvaríos. Y porque no, si en invierno hace frío a bajar al infierno un poco, o a enrolarse en el barco que desee aunque fuera pirata y a la deriva.
Lo que si creo es que tal y como corremos así somos, o que el correr dice mucho de nosotros, tómalo como lo veas, y todo ello sin tener que pasar por el psicoanalista; cuantos más pasos doy al lado de este personal a veces formal, a veces bacanal, más veo la gran suerte de aprender de la vida compartiendo sudores y algunos sueños contigo, compañero del asfalto.
Como cada año, al llegar esta prueba maldita, lo mejor comienza después, hasta la próxima cima, hasta la próxima cita, disfruta, esto es un juego.
Algo va a quedar adentro tuyo siempre de este viaje que compartimos, y soñaremos a volver a empezar mejor que antes, porque mañana, se nos dará otra oportunidad para ser mejor con todo el tiempo por delante
EL PINCELES BUDITA10