El maratón transcurre con las piernas pero se remata con la mente, allá donde el muro se levanta, solo la fuerza de tu interior te hará acabar y como.
No olvides que todo sueño al convertirse en realidad es frío, haz siempre de todo un camino un proceso, porque lo divertido de esta vida es vivirla, no alcanzar ninguna meta.
Valora tu momento de forma juiciosa, conoce tu objetivo real, y ve a por él. Pero no te creas lo que sabes no es.
Esta prueba dura e ingrata, te pone a veces en tu sitio, y a veces es traicionera con tanto y todo lo que tú te diste, así que mírala de frente sin darle confianza ni la espalda ni oportunidades para que te haga sufrir.
Convierte tus sentimientos y pensamientos negativos en positivos para que tu comportamiento en carrera sea positivo.
No hay lugar para nada negativo, en una maratón, así que engaña a tu coco con lo que quieras, mientras sea positivo, y sea cual sea el resultado final, seguro que así, será el mejor de los posibles.
No pruebes nada nuevo para la prueba, esta vez solo haz lo que ya sabes te va bien, y esto va para todo, alimentación, vestimenta, y hasta manías o amuletos.
Y date, date por el lujo de vivir que ya es bastante, y tómate esto como un juego, no te va la vida en ello, pero la vida está en ello, disfruta, pues aún con la dureza de esta gran prueba se puede disfrutar.
Si estás listo para un reto hazlo realidad, combate de forma generosa.
Si debes aprender a aceptar lo que es, cuando no es lo que pensabas, acepta y darás la vuelta, y convertirás el fracaso en la victoria de resistir con alegría.
Busca la razón para conseguir el propósito.
Pregúntate qué te animó a correr el maratón, porqué vuelves a este momento y seguro que te hallarás cómodo en el “paraqué”.
Nos vemos en el infierno del asfalto. Bien sabes que hay muchas cosas por las que volvemos a él.