El porqué de las cosas
Ahora que reina la “forestgummanía” y por doquier hay gente corriendo a cualquier hora por nuestra ciudad, ahora que se descubre a los amigos del “entrena-miento”, y su jaculatoria más al uso, “yo … a penas entreno”, ahora que también los hay eternos “quejicas” que corren como guepardos, a pesar de decir tienen no se qué gemelo o qué “isquion” o qué leches tocada, ahora que todo el mundo en general da lo mejor de sí o lo que puede, que es lo mismo, si no es mejor; ahora, ahora es buen momento de preguntarse porqué.
Recordar aquel pasaje de Alicia en el país de las maravillas, cuando Alicia ante la encrucijada del camino le pregunta al gato de Cheshire
Hola, gato. ¿Que camino debería tomar? -No lo sé, ¿donde quieres ir?
Alicia duda unos instantes y le contesta: -A ningún sitio en particular -Entonces, da igual el camino que cojas.
Así que toca preguntarse donde quiero ir, porqué me puse a correr como un poseso, y zapatear calles y calles, ¿qué quería hacer?.
Esa respuesta es la que nos ayudará a seguir entrenando, seguro que sí. Es el mejor antídoto contra el abatimiento por entrenar demasiado, o poco o mal, el mejor reconstituyente, el mejor defatigante para perseverar en el objetivo, y poder superar la cuesta arriba.
La ilusión que nos llevó a comenzar esta “forestgummanía”, el porqué un año más nos apuntamos al carro, recordar donde queríamos ir, nos hará que volemos o cuando menos nos incentivemos a nosotros mismos. Es cuestión de pararnos un poco y decir qué es lo que me planteé en un principio, qué quería hacer; la mejor gasolina está en esa ilusión, a veces perdida u olvidada por el automatismo de cada día de entreno.
Ilusión, emoción, eso que nos permite en la vida iniciar un camino y perseverar caminando. Esta fue nuestra decisión repásala, para tener fuerza para superar los 26 kilómetros de forma decidida, con la mirada fija y el corazón firme. El muro no se supera sólo con piernas, si lo viste muchas veces, temible y enorme, ya sabes de qué hablo.
Pasión, para combatir la desgana o el cansancio, pregúntate “porqué decidí entrenar un año más para el maratón”. La respuesta te ilusionará.
“Muere lentamente quién evita una pasión y su remolino de emociones, aquellas que rescatan el brillo de los ojos y los corazones decaídos”. Pablo Neruda.
EL Pinceles, Budita10
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