¿Os acordáis cuando corríamos con camisetas de algodón amplias? ¿Y con aquellos pantalones anchos?. Entonces decían los investigadores que las prendas amplias ayudaban a mejorar la sudoración, el tejido era el más apropiado y todo eso.
Ha pasado el tiempo y lo que antes era bueno ahora no lo es, o al revés. Ahora hay que llevar todo ceñido, pegado al cuerpo. Estamos ante la generación de la segunda piel. ¿Y esto que nos ha producido?, me pregunto yo.
Ejemplo práctico: Día de Reyes. El zapato y dos regalos encima. Abro el primero: una camiseta Nike Pro talla L más negra que mis intenciones. Aquello va metido en una caja de tamaño gallumbo escasito.
Abro el segundo: unas medias de media caña blancas de la misma talla, especiales para correr...
Procedo con el primero. Intentó introducir en mi body la camiseta.
Aquello no entra ni a tiros. Me tengo que retorcer más que un contorsionista del cirque du soleil y el tejido de marras no ha llegado a pasar del gaznate.
Otra intentona. Sudo más que con las camisetas de algodón de toda la vida intentándome calzar la modernidad. Evito retorcerme por el suelo por aquello de que la prenda es nueva, pero quizás hubiese sido lo más prudente además de aguantar la respiración.
Consigo el objetivo.
Finalizo más rojo que un camarón en Navidad. Aunque satisfecho no puedo negar que tengo una ligera sensación de dificultad respiratoria y apretura generalizada.
Procedo con el segundo.
Leo las instrucciones. Las medias no pueden doblarse, ni recogerse, ni no sé cuantas cosas más. En definitiva, hay que metérselas tal cual, estiradas.
Pie derecho: Noto una compresión inusual tipo escayola. Estoy por la parte más ancha pero la media no se desliza. El talón del calcetín de media caña está tan lejano que no solo pega en el suelo sino que también cruje cuando roza el parqué, eso que era de un material moderno...
Parece que va entrando. Al fin está colocado la mitad del invento...
Pero ¡qué veo!, La parte que teóricamente debía ocupar el talón está próxima al empeine. ¡Ja!, Y ¿quién mueve aquello?.
Tras arrancarme buena parte de los pelos de la susodicha pierna, eso sí sin dolor porque la pierna la tenía insensible, consigo llevar a su sitio natural el regalito de marras.
Con la segunda pierna ocurre otro tanto.
Después de media hora lo he conseguido. Allí estoy yo... enfundado en una camiseta negra más pegada que las que visten determinadas señoras procedentes de países extracomunitarios y con unas medias de media caña que me lleganpor encima de las rodillas.
Voy a buscar unos pantalones para terminar con el vestuario a la habitación contigua.
Me levanto de la silla y...¡Leñeee! si parezco Mazinguer Z...No puedo ni moverme...
Llevo el torso rígido, la respiración comprimida y sobresaliendo de mi contorno una incipiente barriga debajo de dos glándulas mamarias que para sí las quería alguna parroquiana.
Ademásla pierna con la que he comenzado a caminar está más tiesa que la mojama y dispone de un aire militar propia del ejercito checo ya que ¡no hay quien doble la rodilla!.
Llego al armario. Elijo la malla corta azul del equipamiento del club. No sin esfuerzo me la coloco. Creo que está bien puesta porque lo único que consigo ver es la flacidez de las mamas y los impenitentes michelines ahora resaltado por el negro de mi “segunda piel”. Además de fondón, estoy “maqueao”, pienso para mí.....
Pero aún faltaba lo peor. Abro la puerta de un armario y como si de una venganza se tratara aparece un espejo de cuerpo entero en el que se refleja mi estampa.
Casi me caigo de espaldas. Aquel que se reflejaba en el cristal, ¿ero yo o el Tío Aquiles?....
De medio cuerpo para arriba parecía el protagonista de la película de animación “Los increíbles” y de medio cuerpo para abajo...Lina Morgan...
Si es lo que tiene la modernidad. Ya lo decía la canción “Antes muerta que sencilla”. Sólo me faltaba un sombrero para rematarlo.
Pero eso sí, técnicamente estaba impecable y a la última
Y todo esto ¿para hacer cinco minutos más en maratón?...¿Es este el progreso?, pregunto.
Título Original: "Babel". Género: Drama. Dirección: Alejandro González Iñárritu. Guión: Guillermo Arriaga. Reparto: Cate Blanchett, Brad Pitt, Gael García Bernal, Mahima Chaudhry, Jamie McBride, Kôji Yakusho, Shilpa Shetty, Lynsey Beauchamp, Paul Terrell Clayton, Fernandez Mattos Dulce, Nathan Gamble
Trepidante drama, un círculo de acciones,una trilogía aparente de historias, que como si del efecto mariposa se tratara convergen en una sola, por el poder del azar, de la fatalidad, de la inexorabilidad del destino. Dándonos a entender que las casualidades, tal vez no lo sean tales, y todo sobrevenga bajo el principio de acción y reacción.
Como en el “deux ex machine” de Eurípides, los personajes, las historias de pronto juntas, revueltas, en un callejón sin salida, se suceden, se complican, desesperadamente vagan en un torrente de sucesos, que parecen conducir al precipicio, hasta que el “fatum”, “los dioses”, o vaya Ud. a saber quién, bajan y resuelven la historia, enlazando todos los sucesos y provocando el desenlace.
La tragedia de la vida, la confusión de Babel, el concepto distinto de la vida, el valor que de la misma tenemos, tan diferente, tan distante, tan confuso, lo que nos separa, y como dice su director, lo que trágicamente nos une: la imposibilidad de sentir y expresar el amor entre los hombres. AGonzález Iñárritu, siempre le atrae la idea de la muerte, como un hecho común con la vida, y la trascendencia de la misma, como en lo hizo de forma magistral en su película “21 gramos”. Mientras vivimos vamos creando la muerte al mismo tiempo.
Babel o la confusión, la casualidad como causalidad generadora de tragedias, las oportunidades fallidas, lo que hacemos y lo que los demás creen que hemos hecho, porqué lo hacemos y porqué los demás creen que lo hacemos. La injusticia del hombre al juzgar, la injusticia de juzgar, desde la minúscula parcela de lo propio, el peligro de caminar por el borde del precipicio o la precipitación de los sucesos vitales al caminar por los laberintos de la vida, la pérdida del mando de la vida, la mano que guía invisible nuestro destino, el destino en su más pura esencia, y el amor como una condición que salva la tragedia, la luz más brillante en la noche más oscura.
Para los simples de razón tal vez esta película sólo una historia de gringos, de chicanos, de explotados, de parias, de consumismo “manga”, una historia deprimente, que cosa fuera vivir mejor sin conocer, vida fácil sin implicaciones, pero se vive menos, peor y sin emociones ni crecimiento, que cosa fuera corazón un eternizador de dioses del ocaso.
EL SABADO DIA 6 DE ENERO AVITUALLAMIENTO DEL CLASICO ROSCO DE REYES A LAS 10 HORAS EN EL ASKATU
A quien corresponda: La directiva cesante endulzaba sus pequeñas carencias en el orden organizativo con un fabuloso desayuno el día de Reyes. Los roscos y el café con leche "Albinoni" (más blanco que el servido en el materno infantil del Hospital de Gipuzkoa) elaborado por el "Probre Miguel" en el Askatuak dejaban al personal como una malva. Cierto es que la anterior directiva tenía como Presidente al más "friki" de las pastelerías y los directivos eran nacidos en los del hambre pero no es menos cierto que entre comida, desayuno y comida cumplieron su mandato. Los actuales directivos son de corte diferente, o al menos así parece. Esta mañana he corrido con el Vicepresidente Pinceles y el Tesorero Fisher y aseguran que de esos temas no se habla en la junta directiva. Que no está presupuestado el desyuno de Reyes y que quizás sea un tema que lleve en "secreto" el Presidente. La pregunta golosa es ¿hay desayuno a las 10.00 el día re Reyes como todos los años en el Askatuak con Rosco y café pagado por las arcas del club?. Es importante este asunto porque, aunque no estaba en el programa electoral , los administrados dabamos como consolidado ese logro social que ahora queda en duda por la actitud republicana y roja de las directiva, que por no invitar a desayunar a sus goibernados, es capaz de poner en entredicho cualquier tipo de monarquia, aunque proceda del lejano Oriente. Espero la respuesta antes de la cena del día cinco por si procede cenar un yogourt, en el hipotético caso que ser mantenga el tradicional desayuno, o por el contrario un tortilla de patata, caso que nos sean cercenados nuestros derechos adquiridos.
El fin de semana, "El Pais" publicaba una entrevista con el Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk. Resalto una de sus declaraciones: "Cada vez que me veo en apuros entro en mi segunda vida: la fantasía".
Pamuk no hace sino poner en palabras lo que es común en la mayoría de los mortales: la necesidad -aunque sea fugaz- de refugiarse de la realidad. O del prójimo, que también es real aunque muchas veces lo quisiéramos virtual. O de nosotros mismos, las más de las veces.
Para muchos, esa segunda vida tiene forma de atletismo. Lo que, de ser así, sería todo un logro lingüístico y nos libraría de quedar mal cuando tratamos de explicar inútilmente qué es para nosotros el atletismo. Mi segunda vida, mi madriguera, diríamos. Y con un mismo brochazo pintábamos la respuesta y nos dábamos un barniz intelectualoide, que nunca está de más.
Pero si debemos vigilar nuestros deseos, no vaya ser que se hagan realidad, tampoco podemos olvidar los conflictos que surjen si invertimos los términos. Conozco alguna persona que cuando tiene problemas en el atletismo se refugia en la realidad.
Es cierto que la literatura y el atletismo tienen pocas cosas en común, salvo las más importantes: su práctica no precisa la inspiración sino la transpiración, y en ambos, soñar es libre.
Se trata de "Silencio en octubre" de Jens Christian Grondahl, editorial Salamandra. El autor es danés y para mí fue una agradabilísima sorpresa. Creo que es un libro muy interesante de leer porque descubre la voz íntima de un hombre. Y cuando digo íntima quiero decir que se trata de un hombre que habla de su vida, de sus sentimientos, de su soledad y de su dolor sinceramente y sin artificios. Después de dieciocho años de matrimonio, un historiador de arte se despierta una mañana y se encuentra a su mujer en el umbral del dormitorio, con las maletas preparadas y dispuesta a abandonarlo sin ninguna explicación. El hombre comienza asi, en primera persona, una reflexión obligada en busca de las razones que pudieron llevarle a ella a tomar una decisión tan drástica y repentina. A través de las palabras de él vamos conociendo a Astrid, su mujer, nos vamos asomando a una vida cotidiana, a una rutina con viajes, con hijos, con sus días buenos y malos, a una vida, en resumen, como la de cualquiera de nosotros. Instalado en una soledad imprevista nuestro hombre se ve abocado al recuerdo de los detalles más nimios de la vida con su esposa. Sin embargo, la evocación le va dibujando la imagen de un hombre en la que no se reconoce, va vislumbrando alguien que no es el que él creía que era. "Silencio en octubre" recrea los sutiles hilos de nuestra identidad, el orden que sigue la novela es el anárquico de la propia memoria. Es una novela que cuenta con el lector como alguien activo que va conformando en su cabeza la historia a través de las piezas del puzzle que el autor nos ofrece. Es una novela de la vida cotidiana y sin embargo, parece una novela policíaca en la que la intriga nos acompaña a través de todas sus páginas. El misterio envuelve la figura de Astrid y lo que probablemente siempre hemos sospechado es aqui realidad: ¿alguna vez llegamos a conocer al Otro?
En la actualidad, existen pruebas irrefutables acerca de la eficacia de la práctica regular de actividad física a la hora de prevenir enfermedades crónicas severas (problemas cardiovasculares, diabetes, cáncer, hipertensión arterial, obesidad, depresión y osteoporosis) y muerte prematura.
Centrándonos únicamente en el cáncer, la literatura médica existente al respecto (más de 100 estudios epidemiológicos) nos dice que la práctica rutinaria de actividad física, dentro del propio trabajo (algo raro en el Donostiarrak, formado principalmente por gente del dolce far niente) o durante el tiempo libre (más frecuente en nuestra banda), se asocia a una reducción de algunos tipos de cáncer, en particular el de colon y el de mama.
En cuanto a las personas que ya han sido diagnosticadas de cáncer, las pruebas son menos consistentes, pero también parece que la actividad física regular confiere a estos pacientes ciertos efectos saludables.
En resumen, la práctica regular de actividad física tiene un efecto preventivo frente a algunos tipos de cáncer, concretamente el de colon y el de mama.
Bibliografía
Warburton DER, Nicol CW, Bredin SSD. Health benefits of physical activity: the evidence. CMAJ 2006;174(6):801-9.